Guía de una moderna – contradicciones

Guía de una moderna, Porción primera.

«Cabeza alta, paso firme… que no se nos note que no tenemos ni puta idea de hacia dónde vamos»

(Valeria)

Mi nombre es Valeria, tengo 33 años, la edad de Cristo, tal y como afirman los cristianos, cada vez que alguien confiesa esa edad. Esto me recuerda lo mucho que me llama la atención el peso que sigue teniendo aún la religión católica en nuestras formas de vivir y de comunicarnos, no me extraña, nuestro país lleva sólo 40 años de agnosticismo, aunque algunos insistan en seguir colándola entre las rendijas del Estado.

Tenemos interiorizada una forma de ver la vida, de sentir, de desarrollarnos y de relacionarnos con los demás, impuesta por un «Ente» abstracto e intangible que se llama Sociedad y que empezó a fraguarse con la educación que recibimos en casa y va irse moldeando  y correspondiéndose con el lugar y la época en la que nos ha tocado vivir a cada uno.

La adaptación a esos cambios, hace que todos incurramos permanentemente en contradicciones, y actuemos con comportamientos que decimos no pensar y pensemos cosas que preferimos no decir.

Las redes neuronales del cerebro, se crean para quedarse, una vez creadas no se pueden eliminar, igual que no se puede desaprender a hablar inglés, o no se puede borrar como se usa una bici o como se conduce un coche. Como mucho esas redes se pueden atrofiar, tal y como haría un adicto para dejar de beber alcohol, que mediante la abstinencia conseguiría desactivarla y por tanto eliminar el deseo de consumirlo.

Lo mismo pasa con la red neuronal de las creencias sobre el machismo, de la alimentación omnívora, de la creación de la Familia tradicional, de la tauromaquia, de la caza, de la sexualidad heterosexual  y de la identidad de sexo marcada por el nacimiento. Todas se generaron en nuestra infancia y siguen ahí, si no activas, preparadas para ser reactivadas en cualquier momento y operar como verdad absoluta. Todos los que tenemos más de 30 años, hemos vivido en una sociedad muy diferente a la de ahora y eso no es fácil arrancarlo de la noche a la mañana.

Si cuando eras pequeña se veían los toros en casa de tus abuelos o se iba de caza los domingos, tu crecerías con esas actividades interiorizándolas como inofensivas, incluso con un plus nostálgico añadido, que las haría parecer hasta bondadosas, por provenir de una etapa feliz y practicadas por seres queridos que ya no están. Hasta que un día hiciste un ejercicio mental que lo cambió todo:

 “¿y si en vez de ser un toro es mi perrita Jara la que está ahí en medio de la plaza acribillada a lanzas?”, “¿por qué a un toro si se le puede hacer eso y a un perro no?.

A todos nosotros nos ha tocado vivir en una coyuntura histórica en la que lo nuevo no acaba de arrancar y lo viejo no acaba de morir. Por lo que estamos condenados a compartir suelo, las personas como Torquemada con las personas como Galileo.

Seguro que tú, que eres la más reivindicadora de la igualdad de sexos, de la separación Iglesia-Estado, de la no discriminación cualquiera que sea su raíz, la más animalista, la más Roja, la más Republicana, la más antinacionalista en cualquiera de sus vertientes…., te has escuchado a ti misma decir en alguna ocasión, frases que no casan con tus valores y sentir.

Te diré que a mi me pasa igual. Me voy a presentar ante vosotras utilizando frases hechas, expresiones populares, que si las sacamos de contexto, podrían dar lugar a pensar que yo no soy una mujer feminista, vegetariana, animalista, bisexual y agnóstica:

Empiezo de nuevo, me llamo Valeria y Emma es mi compañera de piso. El otro día entró en casa gritando: “Será Hija de la Gran Puta”, nuestra casera nos ha mandado un burofax, en el que dice que como no dejemos de alojar a peña de AirBnB, en nuestro sofá cama, nos echa. Yo le contesté:si que es puta, la muy guarra”. En cuanto acabé de decir la grosera frase, me di cuenta de lo ridículo que me sonaba acudir a el insulto Puta, «para más INRI», dicho de una mujer, hacia otra mujer.

Emma y yo fuimos a un viaje en Bici por la Vereda del Loira, con un grupo de una web de internet. A ella se le ocurrió decir que votaba a Podemos y “le condenaron al fuego eterno”, dicen que la intolerancia se agrava con las crisis pendulares y creo que es más cierto que “los clavos de Cristo”, tanto de aquellos que quieren forzar la evolución a toda marcha, sin respetar que todos tenemos nuestros tiempos, como de aquellos rancios inmovilistas, que no quieren que nada cambie porque en tiempos oscuros de desigualdades, les va de coña.

Bueno, lo del burofax es un problema menor y además esta semana tengo un motivo de alegría, ya que “Si Dios quiere”,  viene mi madre este finde  a verme.

Mi madre se llama Carmen Ladentret  y es escritora, vive en Cádiz y su vida es apasionante. Me tuvo con 22 años, soy la hija de un Marine americano que paró por Chiclana en el verano de 1985. Una noche de aquel agosto, fumaron porros, bebieron cerveza y el amor libre hizo el resto.No se muy bien si mi padre fue Bobby, Frank o Julius o los tres, Samantha se que no, por imposible,- de momento-, lo bueno es que si se al 100% que fue un Militar de los Estados Unidos.

Tengo muchas ganas de verla, pero la última vez que vino, “me armó El Belén”,  al ver mis nuevas botas de cuero. Tanto ella como su mujer Graciela, militan en el Partido animalista y son muy sensibles a todo el sufrimiento animal, nunca compro ropa echa con animales, pero “Por un perro que maté me llaman mataperros”; además ya sabéis que yo también tengo empatía hacia ellos y por eso no me los como, aunque si me como lo que producen, por eso dicen que soy vegetariana. En un futuro próximo deseo ser vegana 100%, pero de momento prefiero seguir “matando algún perro de vez en cuando”.

Estudié en Madrid, Bellas Artes en la Complutense y soy diseñadora gráfica freelancer. He ganado algún que otro concurso de diseño y estoy a la espera de saber si me dan un contrato con una importante marca de moda española, hasta que no hay un NO, las puertas siguen abiertas para el triunfo, ya que “hasta el rabo todo es toro”. También he participado como Directora de Arte en varias producciones de cine español, me encanta ese trabajo, además en más de una ocasión he compartido película con Emma que es actriz, lo cual es maravilloso.

¿Qué si tengo novio o novia?, tendréis que esperar a la próxima entrega para saber como Mario consiguió que “me pusiera hecha un ecce homo”, al ocultarme durante 6 meses de relación, que estaba casado y su pareja y él, llevaban 15 meses esperando un bebé.

VALERIA, en Madrid a 12 grados y lloviendo.

¿Nos has visto en redes y quieres comprar Bikatelier?

¿Eres particular?

Nuestros puntos de venta te venden todo lo que quieras.

Bikatelier